Cómo eligir tu pala para pizza

Una pala es un utensilio de cocina concebido para llevar la pizza desde la mesa de trabajo al horno, y al revés, desenhornar. Existe una amplia variedad de palas según el material con el que esté hecha, la forma de la cabeza (perforada o maciza) y los diferentes sistemas de enganche al mango.

Para elegir la que más se adapta a tus necesidades debes tener en cuenta el tamaño de las pizzas que vas a preparar y tu espacio de trabajo. Si eliges una pala demasiado larga puede que te estorbe al moverte y si es demasiado corta, puede que no te permita girar bien la pizza en el interior del horno, ni comprobar si está bien cocida levantando el fondo.

Nosotros, en Codama Distribuciones, siempre ofrecemos las palas profesionales Gi.Metal porque son ligeras y de fácil manejo y garantizan la justa superficie de apoyo, tanto para hornear las pizzas como para sacarlas del horno.

Puedes elegir si la prefieres de madera, de acero o de aluminio.

Las tradicionales palas de madera para pizza, válidas también para hornos artesanales, tienen una menor duración que los otros tipos de palas y en ellas cuesta más mantener la higiene. Las palas de madera de Gi.Metal son de haya evaporada, sin aglutinantes y con tratamientos naturales atóxicos, aptos para uso alimentario.

Las palas de acero para pizza son más duraderas que las de madera, se deslizan mejor y son más resistentes. Por contra, pesan más que las de aluminio, por ejemplo.  Las palas de Gi.Metal son de acero europeo estrictamente inoxidable y con bajo porcentaje de níquel para prevenir posibles alergias.

Las palas de aluminio para pizza son ligeras (gracias a la creación y realización de la perforación en su superficie), resistentes, duraderas y reducen la fricción entre la masa y la pala, permitiendo movimientos fluidos al llevar y depositar la pizza en el horno. Las aleaciones de aluminio de las palas de Gi.Metal se someten a tratamientos concretos que aumentan las prestaciones de resistencia e higiene y que dan a la superficie un aspecto homogéneo y agradable, y las protegen contra la oxidación.

Las palas pueden ser perforadas, más ligeras y flexibles, y permiten descargar el exceso de harina antes de hornear evitando que ésta se queme y produzca humo, residuos y el sabor amargo de la pizza; o macizas, más estables y rígidas.

A la hora de elegir tu pala, también debes fijarte en su forma: la pala rectangular es una opción segura y tradicional, presenta una mayor superficie de contacto con la pizza con fresado sólo por la parte frontal para tomar la pizza.

La pala redonda tiene un envite ampliado con fresado suave y regular sobre una amplia extensión de la curvatura y permite coger la pizza, no sólo en posición frontal, sino también de forma lateral. Gracias a sus cantos biselados podemos manipular las pizzas mejor, acercándolas en el interior del horno y aumentando la eficacia del horno.

Para terminar, el tamaño: Como ya apuntamos al principio, el tamaño de la cabeza de la pala para pizza debe elegirse en función del tamaño de la pizza que se desea preparar. Una pizza de formato estándar va desde los 33 a los 36 cm de diámetro. Las pizzas con formato maxi/familiar alcanzan los 45-50 cm.

Las pizzas aplanadas, estiradas o romanas son “pizzas en pala”, con un tamaño mayor y con forma ovalada. Para este tipo de pizza necesitamos palas para pizza rectangulares de grandes dimensiones.

La medida del mango debe elegirse en función de la profundidad del horno con el que se trabaja, para evitar quemaduras.

El mango más corto de 30 cm se recomienda para los hornos de túnel y los pequeños hornos de bar.
El de 60 cm se recomienda para los hornos eléctricos profesionales, mientras que las longitudes de 120 hasta 200 cm son adecuadas para hornos artesanos de grandes dimensiones.

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